Seguro de viaje para largas estancias: estudiantes, Erasmus
y trabajadores en el extranjero

Imagen de Andrew Tan en Pixabay
Ana tiene un hijo de 16 años. Se puso en contacto con Castañeda & Asociados porque su chico iba a estudiar Segundo de Bachillerato a Estados Unidos.
Bea, por su parte, estudia Ingeniería Industrial en la UPNA y se va de Erasmus a estudiar el semestre que viene a Finlandia.
Cuando Javier, nuestro gerente, se reunió el otro día con Jokin, le contó que su empresa estaba en expansión y que viajaría a lo largo del año con asiduidad a China.
No es el mismo caso, pero Carlos se mueve por trabajo por diferentes lugares de Europa, visitando clientes y ferias: Milán, Lisboa, Hamburgo…
Ana, Bea, Jokin y Carlos son clientes nuestros. Y tienen algo en común: van a pasar largas estancias en el extranjero. Un año, unos meses, unas semanas. Pero tienen, en buena medida, las mismas preocupaciones: ¿y si me pongo malo?, ¿y si tengo una urgencia médica?, ¿y si pierden mi equipaje o me roban objetos de valor?
El seguro de viaje se ha disparado en los últimos años, en gran parte, tras la pandemia del Covid-19. Según datos dados a conocer recientemente por ICEA (Investigación Cooperativa entre Entidades Aseguradoras y Fondos de Pensiones), “el volumen de primas del seguro de asistencia en viaje alcanzó los 263 millones de euros, lo que supone un incremento del 12,7 % respecto al año anterior”.
Probablemente sea uno de los seguros que mayor protagonismo ha cobrado en el último lustro. Cada vez son más las personas que optan por un seguro cuando salen al extranjero. Y eso ocurre incluso aunque la incertidumbre con la que vivimos no nos quite las ganas de viajar: el número de desplazamientos internacionales creció un 5,2 % en 2025 respecto a 2024.
Estos seguros se contratan, por norma general, para las vacaciones. Pero, como hemos visto, cada vez son más las personas que, por motivos de estudios o trabajo, pasan más tiempo fuera de casa.
Y aquí queríamos detenernos.
Porque no es lo mismo viajar un puente a Italia que pasar cinco meses estudiando en Finlandia. Tampoco es lo mismo irse quince días de vacaciones a Estados Unidos que viajar varias veces al año a China por motivos de trabajo.
Para estos casos, muchas aseguradoras —con las que trabajamos en Castañeda & Asociados— disponen de soluciones específicas. Los propios nombres de algunos productos ya dan una pista: “Erasmus”, “Estudiante Internacional”, “Viajero Negocios Temporal”, “Larga Estancia”…
Pero más allá del nombre, lo importante es saber qué puede ocurrir durante ese tiempo y, sobre todo, qué contempla y qué no contempla el seguro que hemos contratado.
Cuando enfermar lejos de casa puede complicarlo todo
Muchos de estos seguros comparten preocupaciones básicas: asistencia médica, pérdida de equipajes, robo de material, gastos de cancelación o repatriación.
Y esta última no es una cuestión baladí.
El propio Ministerio de Exteriores señala que, en caso de fallecimiento de un ciudadano español en el extranjero, el consulado puede ayudar con los trámites, pero la Administración española no asume los gastos del traslado a España.
Por poner un ejemplo, y sin querer ser alarmistas, hace algo menos de un año salió a la luz el caso de Juan Manuel, un turista español que, tras sufrir una pancreatitis aguda en Vietnam, acabó falleciendo en el país asiático.
Antes de su fallecimiento, su familia intentó conseguir su regreso a España, pero se encontró con un problema importante: el seguro médico había cubierto inicialmente parte de la asistencia, pero la gravedad de su situación superaba los límites de la póliza y esta no cubría el vuelo medicalizado que necesitaba.
La familia llegó a recaudar más de 170.000 euros para intentar costearlo, pero no fue suficiente.
Sí, has leído bien: 170.000 euros no fueron suficientes.
Contamos este caso extremo no para infundir miedo, sino porque sirve para poner negro sobre blanco algo que, a veces, olvidamos: no basta con tener un seguro. Hay que saber qué cubre, hasta dónde llega y en qué circunstancias deja de hacerlo.
Y si lo que desaparece es el ordenador con el que trabajas
Imaginemos ahora algo mucho menos dramático.
Carlos está en Hamburgo. Tiene una reunión con un cliente por la mañana y una feria por la tarde. Entre una cosa y otra, deja la mochila en el maletero del coche. Cuando vuelve, el ordenador portátil ha desaparecido.
No es una situación extraordinaria. Pero para alguien que está fuera de casa por trabajo, perder un ordenador, una cámara, una tableta o cualquier otro equipo puede convertirse en un problema importante.
Y aquí vuelve a aparecer la letra pequeña.
¿Está cubierto ese material? ¿Hasta qué cantidad? ¿En qué circunstancias? ¿Qué ocurre si el robo se produce en un vehículo? ¿Hay que presentar una denuncia? ¿La póliza distingue entre equipaje personal y material profesional?
Son preguntas que probablemente no nos hacemos cuando contratamos un seguro para una semana de vacaciones.
Pero pueden ser bastante importantes cuando vamos a pasar meses fuera de casa y llevamos con nosotros parte de nuestras herramientas de trabajo o de estudio.
«Pero yo solo voy a hacer una excursión»
Este es otro de esos casos que pueden pasar desapercibidos.
Por mucho que pienses que estás cubierto, hay que tener cuidado cuando durante una estancia en el extranjero realizamos actividades de riesgo o deportes extremos.
No son (y somos) pocos los que, aprovechando su estancia fuera de España, se apuntan a realizar actividades que nos venden de forma muy bonita bajo su término en inglés: canyoning, skydiving, downhill mountain biking, paragliding…
El problema puede aparecer cuando ocurre un accidente y descubrimos que la actividad que estábamos realizando estaba excluida de nuestra póliza.
Algunas aseguradoras NO SE HACEN CARGO de determinados accidentes causados por la práctica de estas actividades.
Repetimos: hay que comprobarlo antes
Por eso, desde la correduría, os aconsejamos que siempre nos digáis cuáles son vuestras aficiones y qué tipo de actividades tenéis previsto realizar durante vuestra estancia. Y si vais a hacerlo con una agencia o empresa en el lugar de destino, aseguraos también de que cuenta con un seguro de accidentes adecuado.
Lo importante, por tanto, es revisar estas cuestiones antes de viajar. Porque cuando pasamos varias semanas o meses fuera de España, cualquier imprevisto puede tener unas consecuencias muy diferentes a las que tendría durante un viaje de vacaciones.
Por eso creemos que merece la pena detenerse un momento a revisar qué cubre realmente la póliza y cuáles son sus límites.
Así que si os sentís reflejados en Ana, Bea, Jokin o Carlos, pedid siempre consejo a un profesional. Especialmente cuando vuestra estancia en el extranjero no va a durar una semana, sino meses.


