Educar en el ahorro en tiempos de crisis

Educar en el ahorro en tiempos de crisis

A lo largo de las últimas semanas se ha debatido mucho sobre los Presupuestos Generales del Estado 2023 presentados por el Gobierno y, como es habitual, las pensiones vuelven a ser objeto de análisis. Es comprensible que este tema, al igual que otros de gran calado como la educación y la sanidad, acaparen el foco mediático y político.

Cada vez el Estado destina más dinero para pagar las pensiones. Por ponerle cifras, el 41,8 % del gasto social de 2023 irá destinado a ello: casi 191.000 millones de euros. Uno de cada dos euros de los Presupuestos se destinará a pensiones e intereses de la deuda.

No hay duda de que hay un problema con la sostenibilidad de las pensiones. Sé que esta es una cuestión espinosa y que suscita posturas encontradas. Bien es cierto que la mayoría de nosotros pide al Estado que realice un esfuerzo por mantener unas pensiones dignas, así como mejorar la sanidad para atender mejor a nuestros mayores e incrementar las ayudas a la dependencia. Las personas de la tercera edad, como nuestros padres y abuelos, son los que tradicionalmente han sostenido a las familias en momentos de crisis en España. La unión y el apoyo en la red familiar, a diferencia de otros países, es una de las señas de identidad que, bajo mi punto de vista, debemos conservar.

En mi opinión, este esfuerzo que se le exige al Gobierno para mantener el estado del bienestar no está reñido con incentivar el ahorro. Es el caso de los planes de pensiones individuales, que cuentan con un menor atractivo fiscal después de los límites impuestos a las aportaciones anuales. En mayo conocíamos a través de la prensa que en 2021 había 5.000 navarros menos que tenían contratado un plan de pensiones respecto a 2019.

Quizás, la “forma agresiva” en que la banca coloca sus productos no haya ayudado. Es el adjetivo que utilizan algunos de los clientes de nuestra correduría cuando nos piden consejo al respecto. Nos encontramos con casos en donde no se tienen en cuenta las necesidades reales de las personas o lagunas explicativas en los diversos planes de jubilación. Desde los colegios provinciales de mediadores de seguros se han venido denunciando estas malas praxis, también en la venta de pólizas de diferentes ramos como vida, hogar, auto, etc. En resumen: todo lo que pueden y está a su alcance.

En cualquier caso, convendría hablar con franqueza a los jóvenes —quienes sufrirán las cargas de las pensiones y de la deuda— de los beneficios del ahorro y de pensar en el largo plazo. Hay opciones aseguradoras muy interesantes de las cuales pueden beneficiarse y mi consejo es que, al igual que se pide una segunda opinión médica, también se acuda a un mediador de seguros profesional.

Soy consciente, por mi edad, de las dificultades a las que nos enfrentamos. Los millenials hemos sufrido en nuestra vida laboral una gran recesión, como la de 2008, una pandemia que produjo un parón de la actividad económica y hoy miramos con incertidumbre una crisis de consecuencias imprevisibles. Lo trágico es que los sueldos, desde hace más de una década, no se han recuperado y nuestro poder adquisitivo ha disminuido.

Por estos motivos es necesario educar en el ahorro y, desde el Gobierno, no poner trabas a quienes destinan una cantidad de dinero en pensar en su futuro. Por si vienen mal dadas, que de eso saben mucho nuestros abuelos (y nosotros empezamos a saber). Desde la correduría intentamos que nuestros clientes comprendan que conviene hacerse preguntas a lo largo de la vida, acerca de las cotizaciones, el patrimonio o la salud. Y, sobre todo, en el caso de las mujeres, quienes históricamente hemos cotizado menos por cuidar de nuestros hijos y nuestros padres y que tenemos peores sueldos. Se trata de ofrecer alternativas adecuadas.

Es una pena que el pequeño ahorrador, como lo es la inmensa mayoría de los navarros, se vea perjudicado o tenga reticencias en querer planificar los últimos años de su vida. El afán recaudatorio, per se, no debería justificar cualquier medida.

* Esta tribuna fue publicada por Navarra Capital el 16 de noviembre de 2022.

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